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Agujeros pala pádel: para qué sirven de verdad

Manu Parga··9 min de lectura
Imagen principal: Agujeros pala pádel: para qué sirven de verdad

El otro día estaba esperando a que acabara el partido en la pista de al lado y un chaval nuevo en el club, que llevaba como tres semanas jugando, me preguntó algo que me hizo gracia porque yo me había hecho la misma pregunta en su momento: "Oye, ¿y los agujeros de la pala para qué son? ¿Es solo diseño, o qué?" Le dije que era una pregunta muy buena. Porque no es obvia. Y porque la respuesta que me dieron a mí cuando empecé era bastante incompleta.

Respuesta rápida: Los agujeros de la pala de pádel sirven principalmente para reducir la resistencia al aire cuando golpeas, lo que aumenta la velocidad de la pala. También afectan al peso total, al punto de equilibrio y, en menor medida, al control del golpe. No son decoración.

Para qué sirven, en serio

Cuando le pegas a una pelota de pádel, tu pala está moviéndose a bastante velocidad. Si la superficie fuera completamente sólida y plana, el aire frenaría ese movimiento. Los agujeros reducen esa resistencia aerodinámica, así que puedes generar más velocidad con el mismo esfuerzo.

Bueno, vale, quizás estoy simplificando, pero el punto es este: los agujeros permiten que el aire pase a través de la pala en lugar de empujarla hacia atrás. El resultado es una pala más rápida en el swing.

Pero hay más cosas. Cada agujero elimina una pequeña cantidad de material, así que la distribución de esos agujeros por la superficie también cambia el peso y cómo ese peso está repartido. Una pala con muchos agujeros en la zona alta pesa menos arriba, y eso la hace más manejable para golpes sobre la cabeza. Una pala con pocos agujeros o con agujeros más pequeños pesa un poco más en total, y eso puede dar más sensación de solidez en el golpe.

No todo el mundo lo percibe, especialmente si llevas poco tiempo. Pero está ahí.

¿Cuántos agujeros tiene una pala normal?

Esto varía bastante entre marcas y modelos. Hay palas con 20 agujeros y las hay con más de 60. No hay un número estándar. Lo que sí existe son normativas de la Federación Española de Pádel que regulan las dimensiones y características del material, aunque los agujeros en sí tienen bastante libertad de diseño.

En mi experiencia, las palas de gama baja suelen tener agujeros más grandes y en menos cantidad. Las de gama media-alta juegan más con la distribución, colocando más agujeros en zonas concretas para conseguir efectos específicos.

¿Afectan los agujeros a cómo golpeas?

Sí, aunque no de la forma espectacular que te imaginas cuando empiezas.

El efecto más real, el que yo noté cuando cambié de pala, es en la velocidad de la muñeca. Con una pala perforada y ligera, los golpes defensivos y las voleas rápidas salen con más facilidad. Noto menos fatiga al final del partido.

El tema del control es más sutil. Hay quien dice que más agujeros significa menos superficie de contacto con la pelota, y por tanto menos control. En teoría tiene sentido. En la práctica, para alguien que lleva seis meses jugando, la diferencia entre una pala con 30 agujeros y una con 50 no se nota casi nada. Lo que sí se nota es el tamaño del sweet spot, que tiene más que ver con la forma de la pala y el núcleo que con los agujeros en sí. Sobre eso escribí algo en la guía de palas de control o potencia para principiantes que igual te aclara dudas si estás dudando entre opciones.

El agujero del marco: eso es otra historia

Hay una cosa que mucha gente no distingue: los agujeros de la superficie de golpeo y el agujero (o agujeros) que tienen algunas palas en el marco lateral.

El agujero del marco no es para la aerodinámica. Sirve para colgar la pala, para atar una goma de seguridad, o simplemente como elemento estructural según el diseño. No tiene efecto en el vuelo de la pelota.

Lo digo porque a mí me confundió al principio. Miraba ese agujero en el canto y pensaba que era una rotura o un defecto. No, es intencional.

Más agujeros no significa mejor pala

Aquí viene mi opinión contraintuitiva, y la defiendo porque me costó aprenderla.

Cuando empecé, asumí que una pala con más perforaciones era más avanzada, más técnica, más "profesional". Lógica de principiante: más cosas igual a mejor cosa. Error. Estuve semanas buscando palas con muchos agujeros pensando que eso me daría alguna ventaja, y al final lo que importaba era el núcleo, la forma y si la pala me iba bien a mí.

Una pala con 60 agujeros puede ser perfectamente una pala de gama baja diseñada para parecer más técnica de lo que es. Y una pala sólida con 20 agujeros bien distribuidos puede ser mucho mejor para tu nivel. La cantidad de agujeros no es un indicador de calidad. Punto.

Lo mismo pasa con el precio, por cierto. Si estás empezando, no necesitas gastarte más de 80-100 euros. Hay opciones muy decentes, algunas de las cuales recojo en el artículo de palas de pádel baratas por menos de 100€ que repasé hace poco.

Esto me lo dijo un monitor del club una vez, mientras yo le enseñaba orgulloso mi nueva pala con un montón de agujeros. Me dijo: "Muy chula, pero trabaja la posición en pista, que eso no lo arregla ninguna pala." Tenía razón. (Y me dolió un poco.)

Lo que nadie te cuenta sobre el desgaste

Con el tiempo, los agujeros acumulan suciedad. Polvo de tierra batida, humedad, restos de pelota. Esto no afecta al juego de manera dramática, pero sí puede cambiar ligeramente el equilibrio si se acumula mucho material dentro de esos huecos.

Lo más práctico: limpiar la pala con un trapo seco después de cada partido. No hace falta nada especial. Yo a veces lo olvido y tampoco pasa nada catastrófico, pero si eres de los que cuida el material, ese minuto de mantenimiento alarga bastante la vida de la pala.

Hay otro tema que sí tiene importancia: los golpes contra la pared o el suelo. Una pala con muchos agujeros pequeños puede ser más frágil en los bordes si se golpea de canto. No es que se rompa de inmediato, pero con el tiempo puede aparecer alguna grieta cerca de un agujero si la pala recibe impactos repetidos en esa zona. Es algo que los fabricantes intentan compensar con el tipo de fibra y el refuerzo del marco, pero en palas baratas es un punto débil a tener en cuenta.

Yo rompí mi primera pala precisamente así. Un golpe tonto contra la pared de cristal, de canto, en una zona con varios agujeros juntos. Fisuró el borde. No fue culpa de los agujeros directamente, pero sí influyó que el material en esa zona era más fino.

¿Y si tu pala no tiene agujeros?

Existen. No muchas, pero hay palas con muy pocos agujeros o zonas casi lisas. Suelen ser palas muy orientadas al control, con materiales más densos, pensadas para jugadores que priorizan la precisión sobre la potencia.

Para un principiante no tiene sentido buscar algo así, honestamente. Primero porque son más caras, y segundo porque en el nivel de inicio lo que necesitas es una pala versátil y manejable, no una herramienta ultraespecializada. La forma de la pala (si es redonda, lágrima o diamante) importa más en esa decisión. Si tienes dudas con ese tema, el artículo de pala lágrima vs diamante para principiantes lo explica bastante bien. honestamente a veces ni yo sé si noto la diferencia entre jugar con una pala de 30 agujeros o de 50. Puede que sea todo muy sutil y yo simplemente me he convencido de que noto cosas que en realidad son ruido mental. No lo descarto.

La psicología del equipo deportivo da para mucho. Entrénate para la vida de Patricia Ramírez tiene un capítulo que habla exactamente de esto, de cómo el equipo que usamos afecta a la confianza más que al rendimiento real. No lo leí pensando en pádel, pero se aplica perfectamente.

Lo que sí debes mirar cuando compras una pala

Dado que los agujeros solos no te dicen casi nada sobre la calidad de una pala, hay otras cosas en las que fijarse:

  • El núcleo: foam o EVA para principiantes es lo más habitual. El foam da más control, el EVA algo más de potencia. Ninguno es malo para empezar.
  • El peso: entre 360 y 375 gramos es el rango más común y cómodo. Por encima de 380 gramos puede cansar el codo si tu técnica no está asentada (y si estás empezando, no lo está todavía).
  • La forma: lágrima o redonda para empezar. El diamante lo dejo para cuando tengas más control de lo que haces en pista.
  • El mango: que te quede cómodo en la mano. Suena básico, pero mucha gente ignora esto y luego tiene problemas de agarre.

No incluyo el número de agujeros en esa lista porque, como ya habrás entendido, no lo considero un criterio de compra útil para principiantes. Que te quede bien en la mano, que no sea demasiado pesada, que encaje en tu presupuesto. Eso manda.

La verdad es que cuando empecé ojalá alguien me hubiera con claridad. Me fijé en todo lo que no importaba: el diseño, los agujeros, el logo de la marca. Y no me fijé en el peso ni en cómo se sentía el grip en la mano. Me costó casi un año y un par de palas cambiar esa forma de mirar el material. Errores clásicos que, si te interesa ver más, están bastante bien recogidos en este artículo sobre errores comunes al empezar en pádel.

(Aprovecho para decir algo que no tiene nada que ver: si juegas en exterior en verano, hidratación. Me he visto en partidos de agosto pensando que jugaba mal cuando simplemente llevaba una hora sin beber agua. No tiene que ver con los agujeros de la pala pero me acordé ahora y lo dejo aquí.)

Al final los agujeros de la pala son como el volante de un coche deportivo: todo el mundo se fija en ellos, quedan muy bien en la foto, pero lo que de verdad determina cómo vas es el motor, la suspensión y cómo conduces tú. ¿Lo que de verdad importa en tu pala? Que te vaya bien a ti, en tu nivel, ahora mismo.

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Manu Parga

Escrito por

Manu Parga

Fundador de PadelDesde0. Jugador de pádel aficionado que comparte todo lo que aprende en la pista para que los principiantes no cometan los mismos errores.

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