Me acuerdo perfectamente del día que llegué al club con mi pala nueva, recién comprada, 180 euros, forma de diamante, dureza máxima. El monitor me miró, luego miró la pala, y me preguntó con cara de póker: "¿Llevas mucho tiempo jugando?" Le dije que era mi segunda semana. Se quedó callado un segundo y dijo "ah, bueno". Tardé tres meses en entender qué quería decir con ese "ah, bueno".
Respuesta rápida: Los errores más comunes al empezar en pádel son elegir una pala inadecuada, no aprender a posicionarse en pista, golpear demasiado fuerte, ignorar las paredes y no calentar antes de jugar. La mayoría se evitan con información básica antes de empezar.
Desde entonces he visto a decenas de personas cometer los mismos errores. No porque sean tontos, sino porque nadie les avisa antes. Este artículo es lo que me hubiera gustado leer yo en mis primeras semanas.
Comprarte la pala equivocada (y cara, además)
Este es el error número uno. El más caro. El más evitable.
La mayoría de principiantes llegan a la tienda sin saber nada, escuchan al vendedor, y acaban con una pala de nivel medio-alto porque "para qué pillar una mala si luego la vas a cambiar". El argumento suena lógico. Es una trampa.
Una pala de diamante con mucho carbono y poca tolerancia no te va a hacer jugar mejor. Te va a cansar el brazo, te va a dar vibraciones en cada golpe mal centrado (que de principiante son casi todos), y tienes muchas papeletas de acabar con epicondilitis antes de los seis meses. Que es exactamente lo que me pasó a mí.
Lo que necesitas al empezar es una pala de forma redonda o lágrima, núcleo blando, y peso entre 360 y 375 gramos. Algo que perdone errores. Estas palas baratas por menos de 100€ hacen exactamente eso, y hay opciones decentes de Bullpadel o Head que rondan los 50-70 euros y funcionan de maravilla para empezar.
Si quieres profundizar en cómo elegir sin equivocarte, en esta guía sobre cómo elegir tu primera pala lo explico con más calma.
¿Y si ya tienes una pala "demasiado avanzada"?
Sigue usándola, no la tires. Pero protege el codo con una banda de epicondilitis (las hay desde 8 euros en Decathlon) y busca una segunda opinión sobre si la pala te está pasando factura. A veces el problema no es la pala sino la técnica, pero a veces sí es la pala.
Golpear como si fueras a matar la pelota
El segundo error más común, y uno que he visto en prácticamente todos los que empiezan, incluyéndome.
El pádel parece tenis. Ves la pelota venir y tu instinto dice: dale fuerte. Error. El pádel premia el control, la colocación y saber usar las paredes. Un golpe suave bien colocado vale mucho más que un cañonazo que se va a la red o al fondo de la pista contraria.
Cuando empecé, perdía puntos no porque mi rival jugara bien, sino porque yo me autodestruía a base de golpes fuera. Me costó meses bajar la intensidad y empezar a pensar en dónde ponía la pelota, no en con qué fuerza.
La regla no escrita del principiante: si estás pegando muy fuerte y fallando mucho, baja un 30% la intensidad. Verás cómo subes tu nivel casi de inmediato.
No, no tienes que apuntarte a clases desde el da 1
Aquí viene la opinión que va a contracorriente de todo lo que leerás en otros blogs.
Muchos sitios te dirán que lo primero es contratar un monitor. Que sin clases desde el principio cogerás vicios. Que es mejor invertir en formación antes de pisar la pista. Y yo digo: no necesariamente.
Mi experiencia, y la de bastante gente que conozco, es que lo primero que necesitas es jugar partidos reales con amigos. Aunque sea mal. Aunque todo vuele. Necesitas entender el ritmo del juego, sentir la pista, ver dónde estás y dónde está la pelota, equivocarte y frustrarte un poco. Eso no te lo da una clase técnica en la que practicas el drive veinte veces contra la pared.
Las clases son muy útiles. Pero más útiles a partir del segundo o tercer mes, cuando ya tienes preguntas concretas y tu cuerpo ha desarrollado algo de memoria muscular. Al principio, jugar es mejor que practicar gestos técnicos en el vacío.
Bueno, vale, quizás estoy simplificando, porque hay personas que aprenden mejor con estructura desde el principio. El punto es que no te sientas obligado a pagar clases antes de saber si el pádel te gusta.
¿Para qué sirven las paredes? (muchos no lo saben)
Esto es lo que más diferencia el pádel del tenis y lo que más tarda en entrar en la cabeza de los principiantes: las paredes son parte del juego. No son un obstáculo. Son tu herramienta.
He visto a gente llevar meses jugando y seguir huyendo de la pared de fondo como si les fuera a morder. La pelota bota en el cristal y se quedan paralizados sin saber qué hacer. Y claro, pierden el punto.
La realidad es que muchos rallies en pádel incluyen al menos un rebote en pared. Si no aprendes a leer esos rebotes, estás jugando a medio juego. Aquí tienes una guía bastante completa sobre cómo golpear la pared de fondo que me hubiera venido genial en mis primeros meses.
Lo básico que necesitas saber:
- Espera a que la pelota pique en el suelo antes de golpear después del rebote en pared
- No te pegues demasiado a la pared, necesitas espacio para swing
- La pelota sale con menos velocidad del cristal lateral que del fondo, ajusta la distancia
Posicionarte fatal en pista
Pregunta rápida: cuando estás en el punto de saque, ¿dónde te pones? ¿Y tu compañero?
Si la respuesta es "pues donde me cabe", tienes trabajo que hacer.
El posicionamiento en pádel es uno de los conceptos que más tiempo tarda en asentarse, y uno de los que más puntos hace perder a los principiantes. La pista tiene zonas. Cada zona tiene su lógica. Y si tú y tu compañero os movéis sin criterio, acabáis dejando huecos enormes que cualquier rival, aunque sea malísimo, puede aprovechar.
Lo mínimo que debes saber:
- En la red ganas. Cuanto más cerca estéis los dos de la red cuando tenéis el control, mejor
- Cuando el rival ataca, repliegue a fondo
- Tú y tu compañero sois una unidad. Si uno va a la red, el otro también. Si uno va atrás, el otro también (salvo situaciones concretas)
La lógica de las posiciones tiene más matices de los que parece. Esta explicación sobre posiciones básicas en pádel lo desarrolla bastante bien si quieres entenderlo de verdad.
Tardé cuatro meses en empezar a moverme con algo de criterio en pista. Cuatro meses.
Ignorar el calentamiento
Corto y al grano porque no hay mucho que explicar: si llegas a la pista y empiezas a darle duro sin calentar, estás jugando a la ruleta rusa con tus muñecas, codo y hombro.
El pádel tiene mucho giro de muñeca, mucho golpe rápido, mucho cambio de dirección. Todo eso con músculos fríos es una invitación a la lesión.
Con diez minutos es suficiente:
- Movilidad de muñeca y codo (rotaciones suaves)
- Dos o tres minutos de peloteo suave desde el fondo antes de jugar fuerte
- Cuatro o seis zancadas laterales para activar las piernas
No hace falta nada más. Pero esos diez minutos te pueden ahorrar semanas de baja.
(Esto lo aprendí a base de no hacerlo. El codo derecho me avisó dos veces antes de que me tomara en serio el calentamiento. Creo que ya he mencionado el codo antes, sí, pero es que de verdad fue lo que más me fastidió el primer año, así que lo repito sin vergüenza.)
¿Y si el problema eres tú, no tu compañero?
Otro patrón muy humano: cuando pierdes, la culpa es del compañero. Cuando ganas, es porque jugaste bien.
Llevo dos años en el club y he visto esta dinámica destruir parejas de pádel en tiempo récord. El juego en pareja tiene una parte técnica, pero también tiene una parte de comunicación, de paciencia y de no desesperar cuando el otro falla.
Si llevas poco tiempo jugando, los dos sois principiantes. Los dos falláis. Los dos necesitáis margen.
Honestamente, a veces ni yo sé si me irrito porque mi compañero juega mal o simplemente porque yo esperaba más del partido y estoy proyectando. Supongo que las dos cosas a la vez, dependiendo del día.
Lo que sí funciona: acordar antes del partido que no vais a hacer comentarios negativos cuando el otro falla. Solo ánimo o silencio. Parece una tontería pero cambia completamente el ambiente del juego.
Zapatos de running en pista de pádel. Por favor, no
Me duele en el alma cada vez que veo esto. Y lo veo mucho.
Las zapatillas de running están diseñadas para ir hacia adelante. Tienen amortiguación en el talón, son altas y te hacen inestable en los desplazamientos laterales. El pádel es movimiento lateral constante. Meter un giro rápido con unas Nike de correr es el camino más corto a un esguince de tobillo.
Una zapatilla de pádel tiene suela específica para tierra batida (o moqueta, dependiendo de la superficie de tu club), es más baja y tiene refuerzo lateral. Puedes encontrar opciones decentes de Wilson, Asics o Bullpadel por unos 50-70 euros. No necesitas más.
Si no sabes qué ponerte para jugar en general, aquí hay una guía sobre ropa de pádel que cubre tanto la ropa como el calzado con criterio.
Obsesionarte con el marcador desde el primer partido
El pádel competitivo tiene su punto. Los torneos molan (aunque yo aún no he llegado a ese nivel ni tengo ganas de momento). Pero cuando llevas dos semanas jugando y ya estás contando sets y gruñendo cada punto perdido, algo no va bien.
Al principio, el objetivo debería ser uno solo: entender el juego. Disfrutarlo. Volver a casa con ganas de repetir.
El marcador puede esperar. La mejora técnica no llega a base de presión sino a base de repeticiones tranquilas, con cabeza y sin dramas. He visto a gente abandonar el pádel en el primer mes porque convirtieron algo que debería ser divertido en una fuente de ansiedad.
Jugar dos veces por semana de forma constante mejora antes a la mayoría de principiantes que jugar cinco veces con obsesión por el resultado. Si te interesa el tema de cuántas veces a la semana jugar para mejorar, hay un artículo que lo trata con datos reales.
No cuidar la alimentación antes de jugar
Esto no lo menciona nadie en los blogs de pádel para principiantes, y creo que se obvia demasiado.
El pádel es más exigente físicamente de lo que parece desde fuera. Una hora de partido, especialmente cuando vas a más, te deja bastante seco. Y si llegas habiendo comido mal, sin hidratación o en ayunas, lo notas mucho. Concentración, reflejos, coordinación: todo baja.
No hace falta volverse loco. Algo ligero una hora antes (fruta, un bocadillo pequeño, algo de hidrato), agua durante el partido y no jugar con el estómago vacío desde la mañana. Lo básico. Para quien quiera profundizar más en nutrición deportiva, el libro Nutrición deportiva para deportistas de resistencia de Monique Ryan da bastante contexto sobre cómo lo que comes afecta al rendimiento en deportes así, aunque esté pensado para resistencia larga.
Un café solo y salir corriendo a la pista a las 9 de la mañana del sábado tiene consecuencias. Lo sé por experiencia propia y por haberlo visto en otros.
Mira, y si te pica la curiosidad de cuántas calorías quemas realmente en un partido de pádel, aquí hay datos bastante concretos que te van a sorprender.
Empezar en pádel con información correcta te ahorra meses de frustración, dinero gastado en cosas equivocadas y, en el mejor de los casos, una lesión de codo que no tiene ninguna gracia. La mayoría de estos errores los cometí yo. Algunos los cometí sabiendo que los estaba cometiendo pero pensando que a mí no me iban a afectar.
No sé si leer una lista así me hubiera cambiado mucho. Supongo que algunos errores hay que cometerlos igualmente para aprender. Pero bueno, al menos ya sabes dónde están los baches.
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Escrito por
Manu PargaFundador de PadelDesde0. Jugador de pádel aficionado que comparte todo lo que aprende en la pista para que los principiantes no cometan los mismos errores.
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